miércoles, 2 de diciembre de 2015

Día ocho



El día de hoy la maestra Blanca tendría junta con los padres de familia. La maestra empezó con una actividad con las mamas y sus hijos, solo no estuvo la mama de Gael, y asistieron el día de hoy 19 niños , por lo tanto yo tuve que realizar la actividad con él; Gael se veía triste al inicio de la jornada.  

Después de la actividad me lleve a los niños al salón de música donde estaban la maestra Faby y los niños de segundo 2 “A”. Se les proyecto una película para entretenerlos, primero fue la de “los tres cochinitos”, después una de “Pepa Pig” y al final una de “los pingüinos de Madagascar”. Los alumnos de primero se entretuvieron mejor con las dos primeras pero los de segundo les llamo más la atención la primera y la última. Durante la proyección solo lloró un poco Jonathan.

Regresamos al salón y todavía las mamas estaban presentes porque la maestra Blanca quería entregar un reconocimiento a los niños que no faltaron en todo el mes. Cuando las mamás se empezaron a levantar para marcharse los niños empezaron a llorar. Ninguna mamá se llevó a su hijo por lo tanto Yaretzi, Karely, Jonathan, Tirsa, violeta, Valeria e Indrani lloraron hasta la hora del recreo; Kimberly lloro pero se escondió para hacerlo, no quería que nadie la viera porque cuando yo la note agachaba la cabeza.

Fue un trabajo pesado el lograr tranquilizarlos o por lo menos que lloraran en un volumen más moderado; después de la junta no se pudo realizar ninguna actividad más que distráelos y comer.

Al regresar del recreo aplique mi actividad de educación física, todo un reto ya que Kimberly corrió lejos del jugar señalado y Zaid, Dastan y Luna la siguieron por lo tanto los metí al salón. Intente continuar mi actividad dentro pero Jonathan, Kenia, Camila, Luna, Alondra, Dastan, Dylan no seguían indicaciones; tuve que cambiar mi actividad buscando la forma de tranquilizarlos y que se concentrar pero aun así Kimberly, Jonathan, Dastan y Dylan no prestaron atención. Se escuchó el timbre de salida y acabo el día. 

Me sentí impotente al no saber qué hacer ya que fue la primera vez que los niños que mencione antes no me prestaron atención, ni siquiera me miraron. Admito que fue un día estresante para ellos el tener a sus mamas y verlas partir, aun así la maestra me hizo un comentario sobre la paciencia que les tuve ya que aunque no me prestaron atención no les grite solo les pedí que se acostaran y cerraran los ojos, de esa manera cerré mi actividad.

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